Quién iba a pensar que la Sierra Gorda tiene tanto que ofrecer para todos aquellos que amamos la naturaleza y la aventura.

Mi destino era el famoso Puente de Dios, sí este que está del lado de Querétaro y que pocos afortunados conocen.

Camino a Querétaro
Camino a Querétaro

Me habían hablado de que la Sierra Gorda guarda una gran cantidad de ecosistemas y microclimas, pero no me podía perder la oportunidad de verlos con mis propios ojos.

Así que me armé de valor, saqué mi mochila del armario del hotel y en ella guardé mi cámara fotográfica, el traje de baño, bloqueador solar, toalla, repelente y todo lo que se necesita para pasar una tarde buscando este famoso puente que prometía ser un viaje de expedición.

Sierra Gorda
Sierra Gorda

Bondades de la Sierra Gorda

Casi todos ubicamos a la Sierra Gorda por ser una cordillera de montañas en donde se asentaron otomíes y chichimecas para que un tiempo después llegaran los frailes franciscanos a evangelizar la zona construyendo 5 misiones; pero la realidad es que pocos saben que la esencia y encanto de la sierra son los distintos ecosistemas y naturaleza que son estúpidamente exuberantes.

Cañones, cascadas, montañas y ríos
Cañones, cascadas, montañas y ríos

Cañones, cascadas, grutas, montañas, ríos, sótanos y demás caprichos de la naturaleza se encuentran en este pulmón del planeta considerado desde los años  90´s un área natural protegida y Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Sus grandes bosques y selvas son el hogar de distintas especies de aves, mariposas, anfibios, reptiles, insectos y mamíferos que conviven en un mismo entorno.

Hotel Jalpan de Serra
Hotel Jalpan de Serra

Un grupo de amigos nos instalamos en un cómodo hotel en Jalpan de Serra y decidimos tomar un tour de naturaleza y emprender ese viaje por la carretera en donde ya se disfrutaba del color verde del camino que nos tomaría 40 minutos en llegar.

Ahí vimos de cerca la selva húmeda tropical, el bosque de niebla y hasta la zona semidesértica con cactus y nopaleras ¡todo al mismo tiempo!

Camino al Puente de Dios
Camino al Puente de Dios

Nos dirigíamos a Pinal de Amoles, municipio que guarda este secreto en la montaña: el Puente de Dios prometía ser un paseo de naturaleza exuberante. Al llegar no tardamos en tomar camino a una cañada por un sendero de tierra y esperar ansiosos una caminata de tres kilómetros.

Río Escanela
Río Escanela

Aventura por el Río Escanela

De pronto, el guía nos mostró el río, que a lo lejos se veía como un arroyo, transparente pero hechizante, conforme avanzábamos el paisaje se tornaba en un sueño real.

Sierra Gorda
Sierra Gorda

Árboles de enormes copas custodiaban y daban sombra al Río Escanela, un cristalino cuerpo de agua que no tiene fin y que por algunos momentos se ensanchaba y formaba piletas de distintas profundidades que invitaban a darnos un chapuzón.

Sierra Gorda
Sierra Gorda

Las indicaciones de Erick Guevara, nuestro guía, eran precisas; no subirse a rocas enlamadas, fijarse bien por donde pisar, no llevarse nada y no tocar las plantas porque algunas de ellas son ortigas y nos podíamos lastimar.

A pesar de la hora, una lluvia sutil nos recibía, era inminente que nos íbamos a mojar.

Parecía una película de aventura de Indiana Jones, pero también de fantasía porque la naturaleza nos abrazaba, nos llenaba los pulmones de aire puro, y el canto de las aves nos obligaba a voltear a todos lados como si el lugar estuviera encantado.

Allá arriba en los árboles viven orquídeas y bromelias que se alimentan de la humedad de la selva.

El murmullo del río

Cuando menos nos dimos cuenta, estábamos inmersos en el senderismo, subiendo enormes rocas y troncos vencidos, siguiendo al guía en un camino de hojarasca húmeda bajo la sombra de los álamos.

Senderismo en la Sierra Gorda
Senderismo en la Sierra Gorda

Nuestro destino era cuesta arriba, a lo contrario del río, el cual iba chocando con rocas y haciendo pequeñas fuentes hacia abajo, ¡y el sonido! ese sonido relajante que es el máximo esplendor de la naturaleza.

Debo confesar que quería tomar con mi cámara todo lo que veía a mi paso; desde los ajolotes que se convertirán en ranas, mariposas increíbles, caprichosas formaciones rocosas y la luz del sol que se inmiscuía entre el follaje húmedo de una selva siempre verde.

Si has visto esos paisajes en el escritorio de tu computadora, entonces sabrás de qué estoy hablando, el río Escanela por momentos nos regalaba postales que volverían loco de inspiración a cualquier fotógrafo o pintor de paisajes. Un río cristalino a veces azul, a veces verde, era nuestro descanso a la vista.

Me enteré que el Escanela nace en el punto más alto de la Sierra Gorda, en el cerro de la Pingüica a 3160msnm y se va alimentando de arroyos que nacen a lo largo de la barranca. ¿Cuál Barranca?

Pero llegó el momento de cruzar un puente en donde al final se veía una escalera de madera junto a una pared que te llevaba por una pequeña cueva, todos debíamos pasar por ahí, era el paso para adentrarse en un cañón que se abrió con el paso de millones de años.

Cañón de la Angostura

El lugar si ya nos había impresionado, se tornó completamente hechizante, el río profundo era el rey de un cañón de altas paredes que caprichosamente nacieron de la tierra en forma inclinada, las capas de rocas eran el testigo de que algo sucedió y abrió la tierra hace millones de años formando esa barranca.

Llamado el Cañón de la Angostura, estábamos inmersos en un capricho geológico, ahí estábamos en un sendero clavado a un lado de una pared, observando esta maravilla natural, y sin más que decir ¡el guía se lanzó al agua! “Yo quiero su trabajo”, pensé con gran emoción.

A partir de este momento, parece que el lugar se empeñaba en mostrarnos sus mejores escenarios de cascadas que bajaban por enormes formaciones rocosas, cruzamos algunos puentes y seguimos apreciando la exuberante vegetación.

Los sonidos y las gotas de lluvia se habían convertido en una constante durante el camino el cual parecía que nadie antes lo había cruzado, el lugar era virgen, completamente para nosotros.

De un una pared brotaba agua que bebimos y ahí mismo el agua nos llamaba con encantadoras pozas profundas que se formaban inesperadamente.

Llegando al Puente de Dios

Después de una hora de camino, ahí estaba imponente, una enorme pared frente a nosotros, era el Puente de Dios, una cueva semi abierta que nos daba la bienvenida con sus estalactitas y agujeros en el techo que dejaban caer enormes chorros de agua como si una tubería se hubiese descompuesto, ¿A quien se le ocurrió esculpir este lugar? El nombre lo decía todo…

Mientras el guía se apresuraba en ponerse bajo esa lluvia de agua, nosotros nos alistábamos despojándonos de todo para quedarnos solamente con el traje de baño y vivir este momento de lluvia y piletas de refrescante agua, este era el regalo de la naturaleza a nuestro esfuerzo por aquella caminata.

El agua estaba completamente fría, pero es cuestión de segundos para que tu cuerpo se aclimate y te dejes llevar como un niño en balneario instalado bajo en el chorro de agua.

Gritos y risas se perdían con el sonido de la fuerza del agua que hacia eco en el Puente de Dios.

Las paredes del techo, estaban llenas de musgo y helechos, mientras que el sol le daba luz a las gotas de agua que caían en mi cara. Debo confesar que fue un momento mágico, la brisa invitaba a seguir el camino, pero dentro del río y a contra corriente.

La siguiente etapa era cruzar unas rocas enormes para llegar a una poza en donde te diviertes como nunca lanzándote al agua profunda, este era el filtro para los más aventureros con mejor condición física.

Así que seguí al guía escalando las rocas y fue el quien me mostraría cómo era correcto lanzarse ante esa enorme poza, sin pensarlo más me aventé…

Fue inolvidable entrar al mundo del silencio, me sentí en el cielo por el color del agua, pero estaba rodeado de burbujas, atrapé el momento en mi mente que aún “lo recuerdo perfectamente”, -dirían en televisión-.

Fue un breve instante en donde las burbujas me sacaron a flote y regresé al sonido de las cascadas. Di gracias a la vida por esta experiencia, y pude ver como cada uno del grupo tenía una enorme sonrisa dibujada por la felicidad de ser seres acuáticos en ese momento.

Cansados, pero felices

Así fue como emprendimos camino de regreso junto al Rio Escanela, como si fuéramos grandes amigos, él y nosotros, apreciando cada instante y cada silbido de los pájaros que nos despedían invitándonos a regresar.

Llegando al punto de inicio pudimos degustar unas ricas gorditas tradicionales y reírnos de haber conquistado el Puente de Dios.

Te puedo asegurar que esta experiencia ante la naturaleza es encantadora. No te puedes quedar con las ganas de vivir de cerca este lugar encantado oculto en la Sierra Gorda y ¡contárselo a quien más quieras!

Dónde hospedarse: en el Hotel Misión Jalpan ubicado en Jalpan de Serra.

Dónde adquirir el tour: Aventúrate en la Sierra Gorda

 

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