África
4 destinos en ÁFRICA para observar ELEFANTES en LIBERTAD
De Botsuana a Namibia, estos cuatro territorios permiten observar elefantes africanos en ambientes muy distintos, desde humedales hasta paisajes desérticos.
Encontrarse con un elefante africano en libertad no significa necesariamente contemplarlo junto a un río o entre la vegetación de la sabana (como normalmente imaginamos). El comportamiento de estos animales cambia de acuerdo con el territorio que habitan y con los recursos disponibles: en algunos lugares nadan entre canales; en otros, recorren largas distancias para encontrar agua o incluso se levantan sobre las patas traseras para alcanzar alimento.
Sabemos que el elefante africano de la sabana es el animal terrestre más grande del planeta; los ejemplares adultos pueden llegar a pesar entre 4 y 7 toneladas y alcanzar hasta unos 4 metros de altura. Además de su imponente tamaño, su compleja organización social y su capacidad para modificar el entorno hacen de esta especie una pieza importante de los ecosistemas africanos. Y encontrarlos en libertad puede volverse toda una búsqueda del tesoro, si sabes a dónde viajar…

DAMARALAND, Namibia: Siguiendo las HUELLAS en el DESIERTO
En esta región árida del noroeste de Namibia, los llamados “elefantes del desierto” se desplazan por cauces secos, montañas y extensiones donde el agua puede encontrarse únicamente a grandes distancias. Estos animales no pertenecen a una especie diferente; son elefantes de sabana que han desarrollado estrategias de comportamiento y desplazamiento adaptadas a las condiciones particularmente secas.
Por eso, en Damaraland el safari también consiste en interpretar el terreno: las huellas, los árboles utilizados como alimento y las rutas hacia posibles fuentes de agua ayudan a los guías a reconstruir el desplazamiento de los elefantes. Algunos ejemplares pueden recorrer hasta 200 kilómetros en busca de agua, una distancia que ilustra claramente las condiciones que enfrentan en este paisaje.

LINYANTI, Botsuana: Elefantes entre CANALES y LAGUNAS
En el norte de Botsuana, la Reserva de Vida Silvestre de Linyanti reúne humedales, bosques de mopane (árbol originario del sur de África) y canales vinculados al sistema del río Linyanti. Durante la temporada seca, entre junio y octubre, la concentración de elefantes aumenta alrededor de los depósitos de agua, ya que los recursos disponibles en otras zonas disminuyen. En este territorio, observar una manada no se limita a verla beber —como algunos documentales muestran—, sino que los elefantes utilizan los canales como parte de sus desplazamientos y pueden atravesarlos mientras se trasladan entre diferentes sectores de su área de esparcimiento.

En la zona de Osprey Lagoon, el campamento Wilderness DumaTau se encuentra entre dos importantes corredores utilizados por estos animales, una ubicación que permite observar su movimiento desde las cercanías del agua. Aunque son animales que no necesariamente asociamos como acuáticos, estos pueden entrar al río, nadar y sumergir buena parte del cuerpo mientras mantienen la trompa fuera del agua. Para observar este tipo de actividad, la época seca suele ser la más favorable debido a la concentración de fauna alrededor de las fuentes permanentes de agua.

MANA POOLS, Zimbabue: Cuando un ELEFANTE se levanta sobre DOS PATAS
En el norte de Zimbabue, el Parque Nacional Mana Pools ofrece un comportamiento mucho menos habitual: algunos elefantes, principalmente machos adultos, han aprendido a apoyarse sobre las patas traseras para alcanzar las vainas de los árboles de la llanura aluvial. El caso más conocido es Boswell, un elefante de enormes dimensiones que durante décadas se hizo famoso por esta conducta. Otros machos de Mana Pools también han sido observados utilizando la misma estrategia para alcanzar las partes altas de los árboles, especialmente cuando escasea el alimento disponible a nivel del suelo.
La escena muestra hasta qué punto el comportamiento de los animales puede estar relacionado con el aprendizaje, pues no se trata de una postura habitual para la especie, sino de una estrategia que algunos ejemplares desarrollaron para aprovechar un recurso específico. Mana Pools permite, además, realizar safaris a pie con guías, aunque, obviamente, los avistamientos de este comportamiento no siempre pueden garantizarse.

DELTA del OKAVANGO: Agua en medio del KALAHARI
El Delta del Okavango ocupa una extensa depresión del noroeste de Botsuana y constituye uno de los grandes sistemas de humedales interiores de África. A diferencia de otros deltas, sus aguas no llegan al mar, sino que se dispersan por el territorio hasta desaparecer en las arenas de la cuenca del Kalahari. La UNESCO incorporó el Delta del Okavango a la lista del Patrimonio Mundial en 2014. Su dinámica depende de un ciclo poco habitual: las inundaciones llegan durante la estación seca de Botsuana, alcanzando su mayor intensidad alrededor de junio y julio.
Ese pulso de agua modifica temporalmente el paisaje y sostiene una gran concentración de fauna, incluidos los elefantes. Aquí los encuentros pueden suceder entre bosques, llanuras, islas y canales. Frecuentemente, una misma salida de safari en esta región puede comenzar siguiendo huellas entre la vegetación y terminar frente a una manada reunida junto al agua. El escenario también explica por qué los movimientos de los elefantes están estrechamente relacionados con la disponibilidad estacional de recursos.

Mucho más que la OBSERVACIÓN de ELEFANTES
Los cuatro destinos muestran comportamientos distintos, pero comparten una condición esencial: los elefantes necesitan grandes extensiones de territorio para desplazarse entre fuentes de alimento y agua. La conectividad entre hábitats resulta especialmente importante en el sur de África, donde áreas protegidas de Botsuana, Namibia, Zimbabue, Zambia y Angola forman parte de corredores transfronterizos utilizados por la fauna local.

La conservación de esos corredores es uno de los desafíos actuales más importantes de la región: KAZA, el Área de Conservación Transfronteriza Kavango-Zambezi, reúne ecosistemas de cinco países y busca mantener la conectividad necesaria para que los elefantes y otras especies puedan desplazarse entre distintas áreas de conservación de manera segura.
Linyanti, el Delta del Okavango, Mana Pools y Damaraland permiten acercarse a cuatro versiones distintas del mismo animal: el elefante que nada, el que sigue el ritmo de las inundaciones, el que se levanta para alimentarse y el que atraviesa uno de los ambientes más secos de África. La verdadera diferencia está en observar cómo cada paisaje condiciona la vida de sus habitantes. ❖

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