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NAGORO, LA ALDEA DE LOS ESPANTAPAJAROS NAGORO, LA ALDEA DE LOS ESPANTAPAJAROS

Asia

NAGORO: La aldea japonesa que COBRÓ VIDA con MUÑECOS

En esta pequeña aldea, los habitantes están hechos de tela y papel, y cuentan, de forma silenciosa, las historias que alguna vez se vivieron en el lugar.

Ubicado en las profundidades del bosque del valle de Iya, en la isla de Shikoku, Japón, se encuentra una peculiar aldea en medio de la nada… Se trata de Nagoro: un lugar muy diferente a lo conocido. Y es que, aunando a su tamaño —que fácilmente se recorre a pie—, lo intrigante es aquello que da vida a este lugar: alrededor de 350 muñecos espantapájaros de tamaño real, creados con amor y dedicación para llenar los rincones vacíos de la aldea.

1. Espantapájaros en Nagoro. Foto - Alamy
Espantapájaros en Nagoro. Foto – Alamy

Este pueblo, donde alguna vez vivieron poco más de 300 habitantes, se fue quedando en el olvido, quedando casi abandonado. En 2019, los habitantes migraron debido a su difícil locación y falta de oportunidades, dejando solo 27 habitantes. Sin embargo, esto cambió cuando la artista Ayano Tsukimi comenzó a recrear a los habitantes, convirtiendo este lugar en un museo andante y una manera de mantener viva la identidad de Nagoro.

2. Espantapájaros en Nagoro. Foto - Alamy
Espantapájaros. Foto – Alamy

Durante más de 20 años, se ha dedicado a llenar las calles con espantapájaros (kakashi), siendo el primero colocado en 2003, luego de regresar desde Osaka para cuidar a su padre en Nagoro. La historia es muy sencilla: Ayano plantó unas semillas en el jardín de la casa, pero al no florecer, decidió construir un espantapájaros. Fue ahí cuando tuvo una loca idea: hacer que el espantapájaros se pareciera a su padre.

Entonces, los pocos aldeanos que aún vivían en Nagoro lo confundían con una persona real

3. Ayano Tsukimi. Foto - Getty Images
Ayano Tsukimi. Foto – Getty Images

Historias hechas de TELA y PAPEL

Cada muñeco creado por Ayano representa a algún habitante actual y antiguo de Nagoro; algún vecino, niños en la escuela, trabajadores y más, cuyas identidades se encuentran en una carpeta. Todos están construidos a base de periódico, alambre y ropa de los pobladores, reviviendo de una tétrica forma la calidez de este pequeño lugar.

Para Ayano Tasukimi, cada muñeco es como un hijo. Representan amor, pasión, creatividad y nostalgia, pues, a través de sus posiciones en escenarios cotidianos, cuentan historias que le dan una vista única a la aldea.

4. Escuela en Nagoro. Foto - Alamy
Escuela en Nagoro. Foto – Alamy

¿Cómo LLEGAR a NAGORO y qué esperar?

Visitar Nagoro significa emprender un viaje largo entre las montañas, resultando toda una travesía; sin embargo, la experiencia es única. Si quieres llegar en transporte público, puedes tomar el tren bala desde Shin‑Osaka hasta Okayama, viajando aproximadamente 1 hora y 10 minutos. En Okayama, tomar un tren JR Limited Express hacia Oboke Station, con un trayecto de una 1 hora y 20 minutos.

En Oboke Station, tomar un autobús Shikoku Kotsu (línea Iya) hasta Higashi‑Iya Gakko‑mae, que serían otros 60 minutos. Y finalmente, tomar un bus local desde la parada Higashi‑Iya Gakko‑mae hacia Nagoro Line, y bajar en la parada Nagoroshita, justo en la entrada de Nagoro, que sumarían otros 40 minutos.

5. Viajera en Nagoro. Foto - Alamy
Viajera con espatntapájaros. Foto – Alamy

Por su parte, la manera más rápida de llegar es rentando un auto, partiendo desde Takamatsu o Tokushima. El recorrido es de aproximadamente 40 kilómetros; considera que la carretera es angosta, pero tendrás una linda vista a las montañas durante el trayecto. Al llegar, te encontrarás con decenas de muñecos, que superan con creces a los habitantes reales.

6. Espantapájaros en Nagoro. Foto - Getty Images
Espantapájaros en Nagoro. Foto – Getty Images

Ayano suele reparar los muñecos constantemente. Además, algunos sábados da clases para saber hacer muñecos, en donde la gente también ayuda al mantenimiento. Incluso durante épocas de invierno, les coloca abrigos o impermeables. El lugar no tiene un costo, y se puede recorrer tanto sus pocas calles como su escuela local.  

Aunque Nagoro es pequeño, adquirió popularidad gracias a los kakashi: esos espantapájaros que no buscan ahuyentar aves, sino que invitan a la reflexión y a recordar que incluso los lugares más pequeños pueden albergar grandes historias. ❖

7. Espantapájaros en Nagoro. Foto - Alamy
Espantapájaros. Foto – Alamy
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