Gastronomia Internacional
HOUBAŘENÍ: La tradición checa de SALIR al BOSQUE a recolectar HONGOS
En Chequia, buscar hongos no es una actividad reservada a especialistas: forma parte de la vida cotidiana, combinando conocimientos del campo, tradición familiar y una particular relación con los bosques.
Durante gran parte del año, los bosques checos viven uno de los momentos más peculiares de toda Europa: personas adentrándose por horas entre los árboles, llevando consigo pequeñas canastas de mimbre en las cuales recolectan hongos silvestres… Se trata del houbaření, un pasatiempo (también considerado deporte nacional) que desde hace años forma parte de la cultura popular del país.
Pero para entender el houbaření hay que empezar por el significado de la palabra ‘houba’, que en checo significa hongo, y que, al transformarse en houbaření, engloba la acción o el pasatiempo completo. Y es que el término abarca una práctica mucho más amplia que solo salir al bosque con una canasta: implica reconocer especies, saber dónde crecen, decidir cuáles llevar a casa y, en muchos casos, conservarlas para el invierno… Pero, ¿de dónde surge?

El bosque como DESPENSA PÚBLICA
La recolección de hongos tiene antecedentes documentados en las tierras checas desde la Edad Media, como una práctica que realizaban las familias con menos recursos. Los hongos también fueron, durante siglos, una fuente accesible de alimento. Pero con el tiempo, la actividad dejó de responder únicamente a una necesidad económica y se convirtió en una costumbre familiar y recreativa.
La tradición moderna del houbaření tiene una figura clave: František Smotlacha, un micólogo que en 1921 fundó la Sociedad Micológica Checoslovaca, la organización que impulsó la identificación de especies y la educación sobre hongos —una tarea que al día de hoy continúa con exposiciones, caminatas y consultas abiertas al público—.

Pero la razón por la que el houbaření es posible es gracias a la legislación checa, pues según lo dicta la Ley Forestal n.º 289/1995 Coll., toda persona tiene derecho a entrar en casi cualquier bosque (incluso en los privados) y a recoger bayas y setas para uso personal. Esto contrasta fuertemente con otros países europeos, como Alemania, que limita la recolección a solo una pequeña cantidad. Y es que en República Checa la recolección no tiene límites; puedes recoger tantos hongos quieras en casi cualquier bosque y sin necesidad de permisos.

Sin embargo, existen unas cuantas reglas que es importante respetar.
- La ley checa permite entrar y recolectar en bosques privados, siempre y cuando la propiedad no esté vallada, tenga carteles explícitos de prohibición o esté bajo labores de tala activa.
- Está prohibida la recolección de hongos en cualquiera de los 4 Parques Nacionales de Chequia (Šumava, Krkonoše, České Švýcarsko, Podyjí), Reservas Naturales Nacionales (NPR), además de zonas militares.
- Solo puedes recolectar hongos para uso personal. La recolección para uso comercial está completamente prohibida.
- Está prohibida la recolección de especies en peligro de extinción (por ejemplo, el boleto real); de hecho, constituye un delito, y la multa puede ascender hasta los 50 000 coronas checas ($40,962 MXN o $2,416 USD).

Entre otras reglas no escritas dentro del reglamento del houbaření, se encuentra el no destruir las setas venenosas y no comestibles, ya que estas tienen un papel fundamental en la naturaleza. También es importante limpiar las setas directamente en el bosque, para que las esporas permanezcan en la tierra para dar vida a nuevos hongos. Y como última regla, recuerda que la recolección es una actividad tranquila, así que llévalo con calma y disfruta del silencio y la naturaleza.

¿Cuándo IR y qué BUSCAR?
El houbaření no tiene una fecha fija, pues cada uno de los hongos crece durante diferentes épocas, dependiendo de la lluvia y de la temperatura. Pero en términos generales, los hongos aparecen con mayor intensidad después de periodos cálidos y húmedos. El final del verano y el otoño (entre agosto y septiembre) suelen concentrar buena parte de la actividad micológica.
Y si no conoces las especies locales, recuerda que llenar la canasta no es el punto más importante, sino identificar correctamente cada ejemplar. Los atlas impresos y digitales son útiles para aprender —pues es muy complicado determinar una especia a través de una fotografía, por no decir imposible—. Aquí es cuando deslumbra otra regla de oro no escrita: recoge solo lo que sepas con certeza. Si no estás completamente seguro de la especie, déjala en el bosque.

Y si después de tu recolección aún tienes duda de qué hacer con algunos hongos y setas, no te preocupes; Praga ofrece una forma sencilla de acercarse a esta tradición sin salir inmediatamente al bosque, y es que la Sociedad Micológica Checa mantiene una oficina de consulta en Karmelitská 14, en Malá Strana, donde especialistas te ayudarán a identificar los hongos que lleves. Entre junio y noviembre funciona también los martes por la mañana; durante todo el año abre los lunes y jueves en distintos horarios.

Una salida SENCILLA, pero con REGLAS CLARAS
Para disfrutar del houbaření no hace falta reservar ni pagar una cuota por el acceso al bosque. Sí conviene llevar una canasta o recipiente ventilado, ropa adecuada para caminar entre vegetación, calzado resistente y cómodo, además de un cuchillo pequeño para cortar los ejemplares sin remover innecesariamente el suelo (la normativa forestal prohíbe recolectar de una forma que dañe el bosque).
Los datos oficiales muestran hasta qué punto la práctica sigue vigente, pues según el Ministerio de Agricultura checo, durante 2025 cada hogar recolector obtuvo en promedio 6.2 kilogramos de hongos, aunque ese año fue inferior al promedio histórico en volumen total. El mismo organismo registró 31,750 toneladas de productos forestales recolectados, frente a un promedio de largo plazo de unas 38,000 toneladas.

El houbaření tampoco termina cuando se abandona el bosque, ya que los hongos forman parte de numerosas preparaciones gastronómicas y se conservan secos para utilizarlos durante los meses fríos. Esa continuidad —del suelo del bosque a la cocina y de una generación a otra— explica mejor la importancia cultural de esta práctica que cualquier récord de recolección en Chequia.
Para un viajero, participar significa aprender primero qué se está mirando y después decidir qué merece entrar en la canasta, siempre desde el respeto y la apreciación por cada ejemplar. ¿Estás listo para participar en el houbaření? ❖

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