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EL MUSEO DEL GATO EN LA CDMX. Foto - Gus Espinosa EL MUSEO DEL GATO EN LA CDMX. Foto - Gus Espinosa

Museos

Llega a la CDMX el primer MUSEO del GATO en México

Maullidos, ronroneos y un gato gigante; así es el nuevo museo interactivo que está robando todas las miradas de los amantes de los felinos.

El 10 de agosto del 2026, la Ciudad de México vio la apertura de un museo nunca antes visto el país: el Museo del Gato, un espacio inmersivo frente al ex Monumento a Colón, en la emblemática Avenida Paseo de la Reforma, que busca sacar atraparte en el cuerpo de un gato a través de experiencias, juegos y explicaciones sobre estos divertidos y populares animales.

Aquí, aprenderás sobre el origen de los gatos domésticos, podrás compartir fotos de tus gatos e incluso te transformarás en uno… ¿Estás listo para dar el primer maullido?

1. Entrada del Museo del Gato. Foto - Gus Espinosa
Entrada del Museo del Gato. Foto – Gus Espinosa

¿Qué esperar del MUSEO del GATO?

La aventura felina arranca en el piso 4 del #87 de Paseo de la Reforma, donde te recibe una cafetería temática con galletas y cupcakes de gato, bebidas frías y calientes, y una ambientación que te va posicionando en el argumento del lugar: conocer la historia de los gatos y saber qué se siente ser uno.

El recorrido completo tiene una duración de aproximadamente 1 hora, y se divide en 3 salas, siendo la primera El Origen (quiénes son los gatos y de dónde vienen). En esta sala te adentras en un viaje a través de dioramas con video mapping que te contarán la historia de los felinos, empezando desde el bestial gato primitivo —con garras feroces y enormes piernas para saltar— hasta el gato doméstico —ágil, divertido y un gran compañero—.

2. Video mapping del origen de los gatos. Foto - Gus Espinosa
Video mapping del origen de los gatos. Foto – Gus Espinosa

Este espacio lleno de luces, sonido y una narración capturadora te lleva a conocer a Sissi, la anfitriona y dueña del lugar.

La sala de El Origen continúa con una nueva habitación, esta vez sobre la historia del gato doméstico… ¿Por qué el gato se relacionó con el humano? ¿Los gatos siempre han sido tan amados? ¿Cómo es visto el gato en la actualidad? Esas —y más preguntas— te serán resueltas aquí, con la misma fórmula: un video mapping inmersivo, que al final te da unos cuantos minutos de música gatuna para bailar y tomar fotografías.

3. Video mapping de la historia del gato. Foto - Gus Espinosa
Video mapping de la historia del gato. Foto – Gus Espinosa

Después de eso, llega la segunda sala: Convertirse en gato (y despertar los sentidos felinos). Aquí dejarás atrás tu actitud humana y cualquier palabra conocida —solo se permite decir miau— para explorar el mundo a través de una mirada felina. Puedes jugar un arcade competitivo en el que, a través de tableros en forma de patitas, aprenderás sobre las feromonas.

También puedes entrar al Domo del Ronroneo, en el que podrás relajarte mientras escuchas el ronroneo de un gato, que, por si no lo sabías, gracias a sus vibraciones de baja frecuencia (de entre 25 y 150 Hz), ayuda a reducir el estrés, la presión arterial y mejora la relajación física en los seres humanos.

4. Juego de las feromonas. Foto - Gus Espinosa
Juego de las feromonas. Foto – Gus Espinosa

A esto se le suma una experiencia VR para saber cómo es ser un gato aventurándose a las calles de la CDMX y los peligros que eso representa; y la habitación de los juguetes, donde Sissi te prestará algunos de sus juguetes para que puedas divertirte y tomarte fotos increíbles, en un ambiente fluorescente e hipnótico.

Finalmente, la experiencia concluye en una sala de spots, donde podrás regresar a tu mentalidad humana para continuar capturando recuerdos increíbles de tu visita.

5. Visitantes en spot del Museo del Gato. Foto - Gus Espinosa
Visitantes en spot del Museo del Gato. Foto – Gus Espinosa

Puedes sentarte en un sillón con suaves peluches de Sissie y sus amigos, subir la foto de tu gato en el mural de los recuerdos, crear tu retrato gatuno (utilizando IA) o ver a una enorme Sissie dormida (está prohibido subir a ella, o puedes despertarla de sus 16 horas de sueño al día).

No olvides dejar tu deseo en el Templo de los Deseos, en donde cada aportación podrá sumarse a un proyecto de esterilización en las zonas marginadas de la Ciudad de México. Y después de eso, podrás regresar de nuevo a la cafetería, disfrutar de algún último postre o comprar algo en la gift shop del lugar.

6. Escultura de Sissie gigante. Foto - Gus Espinosa
Escultura de Sissie gigante. Foto – Gus Espinosa

Sé GATO por un DÍA

Aunque la noticia sea nueva, la realidad es que el Museo del Gato nació hace más de 10 años, gracias a Esther y Marco, la pareja y mentes maestras que crearon La Gatería: el primer cat café de América Latina. Su misión siempre ha sido la de fortalecer la relación entre los humanos y las personas, y el Museo del Gato llega para continuar marcando ese objetivo.  

Así que, si estás listo para visitar este museo, te dejamos algunos consejos que te serán de vital ayuda. Primero, te recomendamos comprar tus boletos con anticipación desde la página oficial del recinto, ya que, al ser un museo reducido, siempre es mejor reservar tu lugar. Los accesos se realizan cada 15 minutos, en grupos de hasta 15 personas, así que sé felinamente puntual.

7. Muro de los Recuerdos en el Museo del Gato. Foto - Gus Espinosa
Muro de los Recuerdos en el Museo del Gato. Foto – Gus Espinosa

El costo de acceso cambia según el día. De lunes a jueves, es de $350 MXN por persona ($20.65 USD) y viernes, sábado y domingo, el costo sube a $385 MXN ($22.70 USD) por persona. Los niños menores de 4 años tienen acceso gratuito. ¡Pero ojo!, no se permite la entrada con alimentos o bebidas, y puedes tomar fotografías y videos con tu celular, pero no está permitido hacerlo con flash, cámaras profesionales o tripiés.

Si estás listo para dejar tu huella o sientes tener lo necesario para ser gato por un día, da un salto al Museo del Gato en la CDMX, que seguramente te dejará maullando de la emoción. ❖

8. Entrada al Museo del Gato. Foto - Gus Espinosa
Entrada al Museo del Gato. Foto – Gus Espinosa
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