América
¿Qué hacer en PARATY? Andando entre CALLES COLONIALES y la MATA ATLÁNTICA
Esta pintoresca ciudad brasileña reúne arquitectura colonial, memoria del ciclo del oro y ecosistemas de Mata Atlántica, formando parte de un sitio mixto Patrimonio Mundial.
Entre la Serra da Bocaina y la bahía de Ilha Grande se encuentra Paraty: una región que conserva una mezcla poco común entre ciudad histórica, mar y bosque tropical. El municipio —en el sur del estado de Río de Janeiro— fue durante siglos un puerto clave para el comercio de oro y hoy funciona como punto de partida para conocer playas, islas, senderos y comunidades tradicionales.
Visitarla significa andar entre sus calles empedradas totalmente libres de autos, mirar impecables casas blancas con balcones de hierro y faroles antiguos, y descubrir una naturaleza ecológica impenetrable…

Una ciudad MARCADA por el ORO
La historia de Paraty está estrechamente vinculada al antiguo Caminho do Ouro: una ruta utilizada desde finales del siglo XVII para trasladar el oro extraído en Minas Gerais hacia la costa y posteriormente a Europa. Su puerto, tristemente, también recibió herramientas y personas esclavizadas de origen africano destinadas a las zonas mineras. El crecimiento económico de los siglos XVIII y XIX dejó como herencia el conjunto arquitectónico que todavía define el centro histórico. El trazado urbano, así como una buena parte de las construcciones coloniales, corresponden principalmente a ese periodo.
El Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN) comenzó a proteger distintos elementos de la ciudad desde mediados del siglo XX, y Paraty fue declarada monumento nacional en 1966. Durante buena parte del siglo XX, la localidad permaneció relativamente aislada. Hasta la década de 1970 no existía una conexión terrestre adecuada con los principales centros urbanos de la región; el cambio llegó con la construcción de la carretera Rio-Santos, que facilitó el acceso y favoreció el desarrollo turístico.

El CENTRO HISTÓRICO de Paraty
Caminar por el centro histórico es una de las formas más sencillas de entender la ciudad. Sus calles empedradas, casas de fachadas blancas y detalles de colores conservan el mismo trazado urbano del siglo XVIII, mientras que varias iglesias y edificios reflejan los cambios y el desarrollo que ha sufrido la misma con el pasar de los años. La Iglesia de Santa Rita, construida en 1722, por ejemplo, es uno de sus edificios más representativos y actualmente alberga el Museo de Arte Sacro de Paraty.
La relación con el agua también forma parte crucial de la configuración urbana, tanto así que algunas calles fueron diseñadas considerando meticulosamente las mareas, por lo que durante determinados momentos el agua puede avanzar sobre ellas, inundándolas ligeramente, limpiando y ofreciendo increíbles espejos de agua.

La Casa da Cultura, instalada en una construcción del siglo XVIII, concentra parte de la actividad cultural local y Paraty también mantiene un calendario de festividades religiosas y culturales que vale la pena presenciar. Entre ellas está la Festa do Divino Espírito Santo, una celebración de origen portugués que se realiza en Paraty desde hace siglos y fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil. Sus actividades comienzan alrededor de Pascua y alcanzan su punto principal durante Pentecostés, con procesiones, misas, la coronación del Menino Imperador y actos comunitarios como la distribución de alimentos.

Patrimonio Mundial: CULTURA y NATURALEZA
En 2019, la UNESCO incorporó Paraty e Ilha Grande a la lista de Patrimonio Mundial bajo la categoría de sitio mixto, lo que significa que reúne valores culturales y naturales. Es un reconocimiento que no se limita al centro histórico: el territorio protegido incluye áreas de Mata Atlántica, la Serra da Bocaina, sectores costeros y otros espacios naturales. El sitio abarca alrededor de 150 mil hectáreas e integra seis componentes, entre ellos el Centro Histórico de Paraty, el Parque Nacional da Serra da Bocaina, el Área de Protección Ambiental de Cairuçu, el Parque Estatal de Ilha Grande y la Reserva Biológica de Praia do Sul.
También incorpora sitios arqueológicos y territorios vinculados con comunidades indígenas guaraníes, quilombolas y caiçaras. Esta combinación permite que una visita a Paraty no tenga que concentrarse únicamente en edificios históricos. El entorno ofrece senderos, cascadas, playas, islas y recorridos marítimos dentro de una de las regiones de mayor biodiversidad de la Mata Atlántica.

Caminos, playas y PASEOS por la BAHÍA
Entre las excursiones que parten de Paraty se encuentran los recorridos en barco por la bahía y hacia diferentes islas y playas. Una de las áreas más conocidas es Saco do Mamanguá, una entrada de mar de aproximadamente 8 kilómetros de longitud y 2 de anchura, rodeada por montañas cubiertas de vegetación. En sus alrededores existen senderos y comunidades tradicionales, además de lugares para nadar y practicar actividades acuáticas.

Otra forma de acercarse a la historia de Paraty es recorrer un tramo del Caminho do Ouro, que, como mencionamos anteriormente, era la antigua ruta utilizada durante el periodo colonial para transportar el oro de Minas Gerais hasta el puerto de la ciudad. El camino conserva sectores empedrados construidos con técnicas de la época y atraviesa la Mata Atlántica dentro del Parque Nacional da Serra da Bocaina.
Para una visita corta, existen recorridos por los alrededores de Paraty. Para quienes buscan una experiencia de trekking, pueden realizar rutas más largas, que requieren mayor preparación y, según el trayecto, varios días de caminata. Recomendamos ampliamente confirmar las condiciones de acceso y contar con apoyo de operadores o guías especializados locales para los recorridos de mayor duración.

¿CUÁNDO ir y CÓMO llegar a Paraty?
Paraty puede visitarse durante todo el año, aunque el clima de la costa es húmedo y las lluvias pueden afectar las actividades al aire libre. Para combinar caminatas y recorridos por la naturaleza, los meses más secos (junio – agosto) suelen resultar más prácticos. Desde Río de Janeiro, el acceso por carretera ronda los 250 kilómetros desde el aeropuerto internacional Tom Jobim. También existe una terminal de autobuses en Paraty, por lo que es posible llegar sin automóvil.

Los principales paseos desde Paraty tienen precios relativamente accesibles: una excursión compartida por la bahía cuesta alrededor de $100 a $140 BRL ($335 a $470 MXN / $18 a $26 USD), mientras que los recorridos en jeep por cascadas, alambiques y antiguos caminos coloniales rondan los $120 a $140 BRL ($400 a $470 MXN / $22 a $26 USD). Las excursiones privadas en lancha tienen tarifas más altas y suelen cobrarse por embarcación.
Paraty es una buena base para recorrer una región donde la historia no está separada del paisaje de Brasil. El antiguo puerto, las iglesias, las calles empedradas y los caminos que atraviesan la Mata Atlántica forman parte de una misma historia, todavía visible tanto en el centro de la ciudad como en las comunidades y áreas naturales que la rodean. ❖

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