Europa
ELECTRIC CINEMA en Notting Hill: Donde el CINE se vuelve una EXPERIENCIA
Sumérgete en un viaje al pasado mientras tus pies descansan bajo una suave manta y la pantalla cobra vida frente a ti… Este cine pasó por guerras, cierres y un amor incondicional por la población.
En el corazón del elegante barrio de Notting Hill, se encuentra uno de los cines más antiguos y encantadores del Reino Unido: el Electric Cinema. Abierto desde 1911, este edificio conserva la elegancia del estilo eduardiano (estilo de arquitectura durante el reinado de Eduardo VII) y una atmósfera que parece sacada de otra época. Fue diseñado por el arquitecto Gerald Seymour Valentin, y su fachada de piedra blanca, molduras y ventanales hacen que desde fuera ya sea una joya visual.
A lo largo del tiempo sobrevivió guerras, incendios y remodelaciones, pero nunca perdió su esencia: ser un lugar donde el cine se vive con estilo. Hoy, restaurado con todo lujo de detalles, continúa ofreciendo una experiencia que combina historia, comodidad y exclusividad para los amantes del séptimo arte.

La HISTORIA de ELECTRIC CINEMA
Electric Cinema abrió sus puertas el 27 de febrero de 1911, con 564 butacas y la proyección pública de una película muda de veinte minutos sobre Enrique VIII,presentada por el actor Sir Herbert Tree. Curiosamente, este filme nunca se volvió a ver, y en la actualidad se considera lost media (o material perdido). Y a pesar de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, el Imperial Playhouse (como se le conocía en ese entonces) sobrevivió con fortaleza, llenando taquillas con películas mudas de 1920.

Para 1952, la reina Isabel II tomaba el alto mandato del Reino Unido. Y a pesar de que el país comenzaba a tener un ascenso con el primer Routemaster (autobús de dos pisos de Londres) y la apertura del primer supermercado, Portobello Rd (la calle en donde se encontraba el Imperial Playhouse) comenzó a decaer. Fue entonces que lo que antes había sido un lugar para amar el cine se convirtió en un bar de mala muerte, en donde la gente iba a dormir después de que cerraban los pubs.

Para 1970 las cosas comenzaban a restaurarse. Un pequeño grupo de cinéfilos llamado Electric Cinema Club, encabezado por Peter Howden, tomó el cine a su cargo durante las noches de viernes y sábados, para poder proyectar películas raras, fuera de lo común y que usualmente no eran aceptadas por Londres. No hace falta decir que esto resultó ser un rotundo éxito…

La CAÍDA de Electric Cinema Club
Para 1980, el Club de Electric Cinema ya era famoso y querido por la población. Sin embargo, tenía un problema: la competencia. Peter Howden, el encargado de crear la programación, abandonó el Electric Cinema para trabajar en Everyman Cinema de Hampstead: Otro cine de lujo en Londres. Fue entonces que, tras verse opacado por mejores carteleras de otros cines, Electric cerró el 31 de octubre de 1983, no sin antes hacer una proyección especial doble de las películas The Red Shoes (1948) y Black Narcissus (1947).

5 meses después, el cine fue comprado por Romaine Hart. Fue ella la encargada de cambiar las butacas de madera por nuevos asientos, instaló un mejor sonido, renovó las pantallas y cambió las cortinas, dándole un aire más lujoso. Sin embargo, en lugar de continuar con una programación similar a la de Peter Howden, Romaine comenzó a proyectar largometrajes de estreno. El número de espectadores cayó; Electric era un lugar para ver cine de culto, no cine nuevo.

Y fue entonces que Romaine decidió vender el cine, no sin antes tener que enfrentarse a más de 10 mil personas que se oponían a la venta. Finalmente, Electric cerró en mayo de 1987.
Tiempo después, el ayuntamiento buscó reabrirlo, pero esta vez como un restaurante bar, con una pista de baile. Los residentes se opusieron de nuevo, firmando una carta que explícitamente decía:
“… Desde el punto de vista artístico, el Electric ya es un núcleo para Notting Hill. Siempre lo ha sido. Tenemos muchísimos bares y restaurantes. Lo único que tenemos es un cine de 1910 que toda la comunidad valora. No dejen que esos cabrones nos lo quiten, por favor… “

Salvando el ELECTRIC CINEMA
En 1989, el restaurador Martin Davis compró el cine, restauró el interior, revisó la programación e introdujo actuaciones de música en vivo. En 1992, en medio de dudas de si Electric funcionaría o no, el director Pedro Almodóvar pasó por ahí y notó que se estaban proyectando dos de sus películas. Entró al cine, presentó incoherentemente sus obras antes de la función y después se fue. Esta pequeña visita dio un poco de popularidad al Electric, pero no fue suficiente.
Ese mismo año, el cine pasó a manos de una empresa afrocaribeña, que lo gestionó durante un tiempo, pero quebró. Para 1995, el cine ya estaba al borde del colapso. La empresa conservó la propiedad, y la vendieron en septiembre de 1996 y de nuevo en abril de 1998.

No fue hasta el 22 de abril de 2002 que el cine abrió nuevamente sus puertas, como una filial del Soho House Group, retomando el estilo de programación de la época de los 80. Las 240 butacas que conservaba en ese entonces se sustituyeron por 98 sillones de cuero y dos enormes sofás al fondo de la sala. Se instaló un bar, una caja de palomitas y una pantalla mecánica. El lugar, que en el pasado había estado abandonado y lleno de pancartas publicitarias, por fin había renacido a sus tiempos de gloria.
Y aunque en el 2012 sufrió un grave incendio, se restauró, con mejores asientos, nuevos baños y mejor estilo, que puede albergar hasta un máximo de 83 personas.

¿Cómo es ir a ELECTRIC CINEMA?
Ver una película en Electric Cinema es algo fuera de lo común. En lugar de las típicas butacas duras, este cine ofrece sofás de cuero, sillones reclinables y hasta camas dobles en las primeras filas. Cada espacio cuenta con una mesita y lámpara individual, para que te sientas como en la sala de tu casa, pero con todo el glamour londinense. El ambiente es cálido, íntimo y sofisticado. Además, puedes ordenar bebidas, cócteles o snacks directamente a tu asiento, haciendo que cada función sea una experiencia completa.

Está ubicado en el número 191 de Portobello Road, y está rodeado de calles llenas de color, tiendas vintage y el famoso mercado de antigüedades que da vida a Notting Hill. Es el plan perfecto para pasar un día completo: pasear entre los puestos del mercado, descubrir cafeterías con encanto y cerrar la jornada con una película en este lugar histórico.
El costo de las entradas de Electric Cinema varía según el tipo de asiento. Los asientos normales rondan las £15 a £20 GBP (aproximadamente $320 MXN a $430 MXN / $18 USD a $24 USD), mientras que las camas para dos personas superan las £40 GBP (unos $860 MXN o $48 USD). Y aunque la cartera ahora mantiene proyecciones de cine de estreno, de vez en cuando se siguen proyectando programaciones con el antiguo estilo del Electric Cinema Club de los 80, que durante años lo puso en el mapa de Londres… ❖

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