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SAN AGUSTÍN DE ACOLMAN_ EL LUGAR QUE VIO NACER A LAS PIÑATAS SAN AGUSTÍN DE ACOLMAN_ EL LUGAR QUE VIO NACER A LAS PIÑATAS

Curiosidades

ACOLMAN de NEZAHUALCOYOTL: El lugar en donde nacieron LAS PIÑATAS

Ubicado en el Estado de México, a menos de 2 horas de la CDMX, se encuentra el municipio que vio nacer dos de las tradiciones más alucinantes del país.

Una de las etapas más emocionantes en la vida de un mexicano se vive en las fiestas. Buena comida, música y compañía se disfrutan a lo grande, hasta que se ven opacadas por una enorme figura rellena de dulces…

Las piñatas son una de las tradiciones más divertidas y valoradas nacionalmente hablando. Ellas son las encargadas de reunir a amigos y familiares, que cantan formados en círculo, en donde se revienta a palazos una estructura que guarda en su interior dulces, fruta o juguetes. El ritual es salvaje, obtuso y muy divertido. Sin embargo, conocer su existencia no era algo que nos mantuviera la mente ocupada, hasta que oímos hablar de Acolman.

1. Piñatas en Acolman. Foto - Gus Espinosa
Piñatas en Acolman. Foto – Gus Espinosa

¿De DÓNDE vienen las PIÑATAS?

Acolman de Nezahualcóyotl es un municipio ubicado en el Estado de México, justo a un costado de la Autopista Ecatepec-Pirámides. Su existencia es anunciada por el Ex convento de San Agustín de Hipona: una enorme estructura de piedra que se asoma a orillas de la comunidad, y que usualmente es ignorada por aquellos viajeros que tienen como destino principal la zona arqueológica de Teotihuacán.

2. Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Pero lo que muchos no saben es que fue en ese ex convento en donde nos encontramos con el origen de la piñata. Más, antes de conocer el ‘cómo’, es importante conocer el ‘porqué’…

Tras la llegada de los españoles, Acolman fue otorgado a los franciscanos para que evangelizaran la región. Ellos fueron los primeros en iniciar la construcción del convento, pero para 1539 se cedió el trabajo a la Orden de los Agustinos, quienes terminaron el proyecto y llevaron a cabo el proceso de la conquista espiritual.

3. Figura de Jesucristo en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Figura de Jesucristo en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

No hace falta decir que fue una tarea titánica. Para empezar, los acolmenses realizaban sus rituales en altares ceremoniales prehispánicos; no estaban acostumbrados a las parroquias cerradascomo son comunes en el catolicismo—. Entonces se construyó una capilla abierta, con un enorme atrio al aire libre para albergar a la población indígena que sería evangelizada.

4. Entrada del Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Entrada del Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Pero esta imposición religiosa no fue del agrado de todos, por lo que el lugar fue escenario de múltiples rebeliones y enfrentamientos entre indígenas y agustinos. Pero el mandato era obligatorio. Y esto queda claro cuando te enteras de que justo debajo de la parroquia agustina existe un altar a Huitzilopochtli, quien era el patrono de la región.

5. Interior de la Parroquia de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Interior de la Parroquia de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Visitando la PARROQUIA y el EXCONVENTO de San Agustín

La Parroquia y el Exconvento de San Agustín ofrecen una mirada al pasado religioso de Acolman. Empecemos por la parroquia, que aún resguarda gran parte del arte sacro de alrededor del siglo XVI… Las paredes son altas, el ambiente austero y la historia digna de recordar. Y aunque aún se realizan prácticas religiosas en su interior, ya no es el Vaticano quien se hace cargo del inmueble, sino el INAH.

6. Interior de la Parroquia de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Interior de la Parroquia de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Por otra parte, justo a un lado, se encuentra la entrada al ex Convento, que era en donde los agustinos llevaban a cabo su vida parroquial. Podrás conocer la cocina, la zona de lectura, los claustros e incluso una ambientación de cómo era el dormitorio de un agustino. Hay ropajes, libros y algunos objetos que dan a conocer el abismo ideológico que se vivió en Acolman.

7. Ropas en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Ropas en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Todo alrededor está lleno de arte y frescos sacros, en donde se ve a simple vista la mano de obra indígena. Las pinturas tienen manos y piernas largas, los rostros son redondeados y los fondos desérticos. Además, cada una de las obras está llena de simbolismos que bíblicamente no encajan: un Jesucristo con un maíz, la Virgen María amamantando a Jesús e incluso el sol y la luna a la misma altura que lo está la cruz.

8. Frescos en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Frescos en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

El ABANDONO y el rescate del EX CONVENTO de ACOLMAN

A pesar de que el Ex convento tiene mucho por mirar, la realidad es que solo es una pequeña parte de todo, pues el lugar sufrió de múltiples inundaciones. Una en 1629, otra en 1645, una más en 1735 y finalmente otra en 1762, que resultaría ser la más devastadora. El agua alcanzó casi 3 metros de altura, obligando a los agustinos a dejar la región, no sin antes rescatar la Cruz Atrial para instalarla afuera del convento, y que a día de hoy aún permanece ahí.

9. Cruz Atrial del Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Cruz Atrial del Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

El convento terminó en completo abandono. Muchos de los libros del registro terminaron perdidos por la humedad, y los frescos en las paredes se fueron desvaneciendo hasta el nivel del agua. Y no fue hasta 1920 que la Inspección General de Monumentos Artísticos e Históricos decidió intervenir para rescatarlo y convertirlo en un museo.

10. Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Si te gustaría visitarlo, tienes que saber que abre todos los días, con un horario de 09:00 a.m. a 05:00 p.m. El costo de acceso general es de $75 MXN ($4.20 USD). Los domingos hay accesos libres. Y si quieres tomar fotos en el recinto, entonces tendrás que pagar un permiso de $63 MXN ($3.50 USD).

Después de conocer en unas pocas palabras la historia de más de 300 años del convento de Acolman, tal vez te estés preguntando… ¿Y las piñatas? Pues, para ello regresaremos a 1587, cuando los agustinos se enfrentaban a la dura tarea de evangelizar a una enorme población que ellos consideraban como pecadores.

11. Habitación de un agustino. Foto - Gus Espinosa
Habitación de un agustino. Foto – Gus Espinosa

Las MISAS de AGUINALDO: el origen de las POSADAS

Por esos años, durante diciembre, los nativos festejaban el cumpleaños de Huitzilopochtli, decorando ramas con piedras de jade y plumas de quetzal. Los agustinos, al darse cuenta de la importancia que tenía esta celebración, supieron que tenían que sustituirla por una que fuera teológicamente similar. Fue entonces que decidieron redirigirla al nacimiento de Jesús.

12. Niño Jesús en la Parroquia de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Niño Jesús en la Parroquia de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Para ello, el fray Diego de Soria solicitó el permiso del papa Sixto V para celebrar las Misas de Aguinaldo: 9 misas —haciendo alusión a los 9 meses de gestación de Jesús en el vientre de la Virgen María— celebradas del 16 al 24 de diciembre. Estas misas tenían dos objetivos en particular:

Por un lado, enseñar a los nativos que un cristiano está en una lucha constante entre las cosas de Dios y las cosas del Demonio, y por otro lado, comprender de mejor forma la nueva religión a través de la fe. Estas misas, con el tiempo, transmutarían hasta convertirse en las Posadas.

13. Piñata en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto - Gus Espinosa
Piñata en el Ex convento de San Agustín de Hipona. Foto – Gus Espinosa

Las PIÑATAS de Acolman

Ahora bien, al final de las Misas de Aguinaldo se llevaba a cabo el rompimiento de la piñata. Según fray Diego de Soria, nos dice que la olla revestida amistosamente representaría a Satanás; que todo lo que se deposite en su interior representaría las bajas pasiones. La olla debería ser decorada en su circunferencia con 7 picos, cada uno representando los 7 pecados capitales.

14. Piñata en la Feria de la Piñata de Acolman. Foto - Gus Espinosa
Piñata en la Feria de la Piñata de Acolman. Foto – Gus Espinosa

La persona a la que se le vendarían los ojos representaría la fe ciega. Y el madero con el que se rompería la olla simbolizaría la fuerza de Dios. De esta forma, fray Diego de Soria nos dice: “A través de la fuerza de Dios y de la fe de la iglesia, se liberaba a los naturales de Acolman de las pasiones de Satanás, y al quebrar la piñata, termina de celebrarse la Misa de Aguinaldo

15. Figuras de agustinos rompiendo piñatas en la Feria de la Piñata de Acolman. Foto - Gus Espinosa
Figuras de agustinos rompiendo piñatas en la Feria de la Piñata de Acolman. Foto – Gus Espinosa

COLORES y 7 picos

En la actualidad, el municipio de Acolman aún mantiene la tradición de las piñatas. En total, existen más de 100 familias piñateras, que año con año llenan de colores las fiestas a través de sus hermosas creaciones. No hace falta decir que la piñata más recurrente es la de 7 picos, que incluso es celebrada cada mes de diciembre con la reconocida Feria de la Piñata, con música, juegos mecánicos y pabellones culturales.

16. Taller de piñatas en Acolman. Foto - Gus Espinosa
Taller de piñatas en Acolman. Foto – Gus Espinosa

Las piñatas de Acolman se han convertido en un importante ícono nacional, a pesar de que muchos se olviden de su origen. Y claro que ya no se trata de un método de evangelización, y mucho menos de una obligación religiosa, sino que ahora son una forma de celebrar y festejar de forma ruda y alegre la unión de la gente.

Y tú, ¿sabías de dónde venía la piñata? ❖

17. Piñata gigante en Acolman. Foto - Gus Espinosa
Piñata gigante en Acolman. Foto – Gus Espinosa
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