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Asia

El SÍNDROME de JERUSALÉN: Convirtiéndose en el MESÍAS

Año con año, algunos viajeros que pisan la Ciudad Santa comienzan a presentar delirios de identidad religiosa, que los hace creer que son personajes bíblicos…

El Síndrome de Jerusalén es un fenómeno que afecta a viajeros de todo el mundo, que sufren una psicosis mística al visitar los lugares sagrados de Israel. El extraño padecimiento crea un fuerte delirio de identidad en los pacientes, que los hace creer que son Jesús, profetas o la misma Virgen María. Esto no es solo emoción religiosa; es un cuadro clínico real que mezcla la historia, la fe y un toque de locura temporal que mantiene alerta a los psiquiatras locales

1. Mujer con Síndrome de Jerusalén custodiada por policías. Foto - Alamy
Mujer con Síndrome de Jerusalén custodiada por policías. Foto – Alamy

¿Quiénes presentan el SÍNDROME de JERUSALÉN?

El Síndrome de Jerusalén suele presentarse en tres tipos de personas: pacientes con antecedentes de enfermedades mentales, fanáticos de grupos religiosos radicales y, sorprendentemente, personas sin historial psicológico y psiquiátrico previo, que simplemente se quiebran bajo el peso espiritual de la ciudad. Usualmente predomina en peregrinos cristianos y judíos, que sienten recibir la repentina misión divina de salvar al mundo justo antes de que se acaben sus vacaciones.

6. Mujer vestida de blanco. Foto - Getty Images
Mujer vestida de blanco. Foto – Getty Images

El síndrome de Jerusalén se documentó formalmente en los años 1930 por el psiquiatra Heinz Hermann, que en ese entonces dirigía un hospital privado para mujeres. Tiempo después, en los años de 1980, el doctor Yair Bar-El (exdirector del hospital psiquiátrico Kfar Shaul) rescató el síntoma y lo volvió a investigar. Sin embargo, existen relatos de viajeros con síntomas similares desde la época medieval.

La teoría es que la intensidad histórica y religiosa de Jerusalén actúa como un catalizador psicológico. La ciudad no es solo un destino; es un símbolo tan potente que el cerebro de algunos visitantes no logra procesar la diferencia entre una Jerusalén idealizada en las escrituras y la ciudad real y caótica.

3. Carl James Joseph, predicador de Jerusalén que suele disfrazarse de Jesús. Foto - Alamy
Carl James Joseph, predicador de Jerusalén que suele disfrazarse de Jesús. Foto – Alamy

Túnicas BLANCAS y SERMONES

El proceso del Síndrome de Jerusalén casi siempre es el mismo: el viajero comienza a sentir ansiedad, se obsesiona con la limpieza y termina confeccionando una túnicanormalmente improvisada con sábanas de hotel—. Una vez caracterizado como mesías, se dirige a lugares como el Muro de los Lamentos o al Santo Sepulcro, para sermonear o alabar cantando salmos a todo volumen. Es un espectáculo que combina la devoción extrema con un episodio de desconexión total de la realidad.

Entre los síntomas más destacables, se encuentran la ansiedad, la agitación y el nerviosismo extremo. También hay una obsesión por la limpieza, el deseo de estar solo y poderse purificar. Y finalmente, la idea de creerse una figura bíblica con una misión sagrada.  

4. Persona vestida de blanco rezando en el la Columna de la Flagelación de Jesús. Foto - Alamy
Persona vestida de blanco rezando en el la Columna de la Flagelación de Jesús. Foto – Alamy

La buena noticia es que la mayoría de los casos del Síndrome de Jerusalén son temporales. El tratamiento estándar en el Centro de Salud Mental Kfar Shaul consiste en alejar al paciente de los lugares sagrados y, en ocasiones, contactar a su familia para recordarle quién es en realidad. Por sorprendente que parezca, casi siempre que el avión despega de vuelta a casa, el mesías recupera su identidad, aunque muchos regresan con una pena algo difícil de explicar.

5. Hombre preocupado en avión. Foto - Getty Images
Hombre preocupado en avión. Foto – Getty Images

MESÍAS por todos LADOS

Los doctores de Israel han contabilizado alrededor de 100 pacientes al año que sufren de este famoso síndrome. Y es que Jerusalén es, probablemente, uno de los pocos lugares del mundo con una enfermedad psicológica propia que convierte el turismo en una experiencia mística y algo extrema. Es el recordatorio definitivo de que los sitios que visitamos no solo son piedras, son historias y creencias que se proyectan en nosotros.

Si decides ir, disfruta de la historia, pero recuerda que, aunque te sientas iluminado, probablemente no necesites más que respirar profundamente y volver a la realidad… ❖

2. Carl James Joseph, predicador de Jerusalén que suele disfrazarse de Jesús. Foto - @johnstanmeyer (Instagram)
Carl James Joseph, predicador de Jerusalén que suele disfrazarse de Jesús. Foto – @johnstanmeyer (Instagram)
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