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CHANCLAS, SANDALIAS Y HUARACHES. Foto - Gilles Seguin (Instagram) CHANCLAS, SANDALIAS Y HUARACHES. Foto - Gilles Seguin (Instagram)

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CHANCLAS, SANDALIAS y HUARACHES: ¿Cuál es la DIFERENCIA?

Aunque suelen agruparse bajo el mismo nombre, cada tipo de calzado tiene características y una historia particular. De los antiguos modelos de fibras vegetales a los modelos de goma, sus diferencias cuentan parte de la historia de los lugares donde se usan.

Cuando llega el calor, la frontera entre una chancla, una sandalia o un huarache puede parecer bastante sencilla: todos dejan parte del pie al descubierto y sirven para caminar con mayor ventilación. Sin embargo, basta observar las tiras, la suela, la forma de sujetarse al pie y los materiales para encontrar diferencias importantes. La confusión también tiene una explicación lingüística. En México, las palabras que designan el calzado varían según la región, la época y el contexto. Incluso dentro de una zapatería pueden emplearse términos distintos para modelos que, vistos de manera general, parecerían pertenecer a la misma familia de calzado.

Así que, para romper de una vez por todas con esta confusión, te dejamos una guía rápida para aprender a diferenciar las chanclas, sandalias y huaraches.

1. Sandalias y chanclas flip-flop. Foto - sofia neumann (Unsplash)
Sandalias y chanclas flip-flop. Foto – sofia neumann (Unsplash)

La SANDALIA y su AMPLIA categoría

Si se busca un término general, la sandalia es probablemente el más útil, ya que se trata de un calzado construido alrededor de una suela que protege la planta del pie y de tiras, bandas u otras piezas que permiten sujetarlo correctamente, dejando buena parte del pie expuesta. Su historia se remonta a la antigüedad; el British Museum conserva ejemplares de sandalias egipcias elaboradas con palma, papiro y fibras vegetales, algunas correspondientes al Reino Nuevo. También existen modelos de cuero con correas para sujetar el pie.

Por eso, hablar de sandalias no significa referirse a un único diseño, sino que una sandalia puede tener tiras delgadas, cubrir buena parte del empeine, llevar sujeción en el tobillo, contar con una suela gruesa o incluso utilizar materiales contemporáneos como goma y materiales sintéticos.

2. Sandalia. Foto - Konstantin Shmatov (Unsplash)
Sandalia. Foto – Konstantin Shmatov (Unsplash)

Entonces, ¿QUÉ ES una CHANCLA?

En México, chancla suele asociarse con un calzado ligero, abierto y de uso cotidiano. El término puede abarcar distintos diseños, pero en el habla común se utiliza con frecuencia para referirse a modelos sencillos que se ponen y quitan con facilidad, sin bandas que sujetan el calzado al pie. Hay, además, una diferencia interesante entre el significado tradicional y el uso actual de algunas palabras relacionadas: la Academia Mexicana de la Lengua explica que chanclo designaba originalmente una especie de sandalia que podía colocarse sobre otro calzado para protegerse de la humedad y el lodo.

Con el tiempo, los términos relacionados con chancla adquirieron otros usos en distintas variedades del español. En el México actual, la palabra también está profundamente incorporada al lenguaje cotidiano. De ahí expresiones como “chanclazo”, registrada por la Academia Mexicana de la Lengua como el golpe dado con una chancla.

3. Chanclas. Foto - Hardeep Singh (Unsplash)
Chanclas. Foto – Hardeep Singh (Unsplash)

La CHANCLA de DEDO tiene otra historia

Dentro de lo que normalmente llamamos chanclas, existe un modelo particularmente reconocible: la chancla de dedo, conocida internacionalmente como flip-flop (o localmente, como pata de gallo). Su característica principal es una suela plana unida al pie mediante una pieza en forma de “Y“, cuyo punto central pasa entre el primer y segundo dedo. Este diseño tiene antecedentes en diferentes culturas y no pertenece a un solo país… Uno de los referentes modernos más conocidos son las zori japonesas, sandalias tradicionales que inspiraron a la empresa brasileña Havaianas para desarrollar su modelo de goma en 1962.

La compañía señala que sustituyó la paja de las zori por caucho y conservó la separación entre los dedos. La historia de Havaianas también muestra cómo una modificación industrial puede transformar un tipo de calzado cotidiano. En 1969, un error de producción generó un lote verde cuando los modelos se fabricaban inicialmente en azul y blanco. La respuesta del público llevó a ampliar la gama de colores.

4. Havaianas. Foto - Havaianas (Facebook)
Havaianas. Foto – Havaianas (Facebook)

El HUARACHE y sus RAÍCES MEXICANAS

El huarache, por otra parte, ocupa un lugar diferente dentro de esta familia; aunque en términos generales es una sandalia, en México la palabra identifica una tradición específica de calzado, asociada sobre todo con modelos elaborados con tiras de cuero entretejidas y una suela que deja parte del pie expuesta.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia conserva en su Mediateca piezas catalogadas como huaraches, incluida una procedente de Oaxaca y fechada en el siglo XVI, además de ejemplares de distintas épocas y regiones. También existen registros fotográficos de talleres dedicados a su elaboración durante el siglo XX. La palabra, además, forma parte del español mexicano desde hace mucho tiempo; la Academia Mexicana de la Lengua registra huarache como voz característica del vocabulario mexicano y la relaciona directamente con el concepto de sandalia.

5. Huaraches. Foto - MEXAS
Huaraches. Foto – MEXAS

¿Y las ALPARGATAS, OJOTAS y otros NOMBRES?

La variedad no termina ahí: en diferentes países de América Latina existen términos regionales para diseños parecidos: ojotas, abarcas, alpargatas y otros nombres pueden describir calzados abiertos o ligeros, aunque sus formas y materiales no sean idénticos. Por eso, no siempre existe una equivalencia exacta entre palabras. Una alpargata, por ejemplo, suele identificarse por su estructura textil y su suela característica, mientras que una ojota puede presentar otro sistema de sujeción. El nombre también cambia según la región donde se utilice.

Para un viajero, distinguirlos no es solo cuestión de vocabulario, ya que el diseño determina cómo se comporta el calzado durante una caminata, en una playa, en calles empedradas o en recorridos urbanos.

6. Alpargatas. Foto - Máxico Artesanal
6. Alpargatas. Foto – Máxico Artesanal

Una chancla de dedo funciona bien para trayectos cortos y superficies donde no se necesita demasiada sujeción. Una sandalia con correas en el talón puede ofrecer mayor estabilidad, mientras que un huarache tradicional combina la apertura propia de una sandalia con un sistema de tiras que mantiene el pie más sujeto.

Al final, todos pertenecen a una historia mucho más amplia: la de adaptar una suela al pie y encontrar distintas maneras de sujetarla. Lo que cambia de una región a otra son los materiales disponibles, las técnicas de fabricación, el clima, las actividades cotidianas y, con ellos, las palabras que cada sociedad eligió para nombrarlos… Y tú, ¿qué prefieres?, ¿sandalias, huaraches o chanclas? ❖

7. Chanclas flip-flop. Foto - Kawê Rodrigues (Unsplash)
Chanclas flip-flop. Foto – Kawê Rodrigues (Unsplash)
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