América
GROSSE ÎLE, la isla que recibió a la INMIGRACIÓN IRLANDESA
Del siglo XIX al XX, este histórico puerto de Quebec fungió como una zona de cuarentena, pero la falta de recursos y la llegada excesiva de barcos marcaron una inesperada tragedia.
Alrededor del mundo hay historias difíciles de recordar, pero que vale la pena conocerlas para entender los esfuerzos de todos aquellos que nos precedieron, y una de esas historias es la tragedia de Grosse Île: una isla fluvial situada en el río San Lorenzo, Quebec, que dejó una huella imborrable, dolor y pérdidas humanas, pero también un gran aprendizaje de uno de los episodios más difíciles para Canadá.

La tragedia que MARCÓ la ISLA
Grosse Île surgió en 1832 durante un momento clave para la migración internacional, y en un contexto donde la población de las islas británicas buscaba comenzar de nuevo tras las Guerras Napoleónicas —que terminaron en 1815—. A su vez, esta época también estuvo marcada por diversas enfermedades epidémicas en Europa que llegaban a Estados Unidos y Canadá a través de los migrantes.
Esto obligó a las autoridades locales a establecer estaciones de cuarentena como una medida preventiva para enfrentarse a la propagación de enfermedades intercontinentales, y una de ellas fue en la isla de Grosse Île.

La importancia de Grosse Île se origina más allá de Canadá, en una trágica época en la que Irlanda se enfrentaba a la Gran Hambruna Irlandesa: un evento entre 1845 y 1849, en el que un hongo (Phytophthora infestans) destruyó de manera repentina las cosechas de papa en toda la isla, lo que resultó en un movimiento desesperado en 1847, con una migración masiva hacia Canadá, en la que los irlandeses viajaban en barcos con tripulantes hasta el tope y bajo condiciones sumamente precarias.
Tristemente, no todos los irlandeses llegaron con vida hasta su destino; mientras aquellos que lo lograron se encontraban en un estado de salud deplorable, afectados por la desnutrición e infectados por la enfermedad de tifus: un grupo de enfermedades infecciosas graves que provocan fiebre alta, tos, dolor de cabeza, náuseas, dolor abdominal y erupciones en la zona media del cuerpo.

A pesar de que Grosse Île, en teoría, estaba encargada de asegurar la salud de los migrantes, cuando inició la Gran Hambruna Irlandesa, simplemente colapsó, gracias a varias razones. Primero: Meses antes de la tragedia, el médico a cargo de la isla, el Dr. George Douglas, solicitó un presupuesto de 3 000 libras esterlinas para prepararse; las autoridades coloniales británicas solo le otorgaron 300 libras.
Segundo: Las instalaciones originales de Grosse Île apenas tenían capacidad real para albergar a 200 personas enfermas, pero en mayo de 1847, alrededor de 30 barcos con más de 12 500 pasajeros enfermos llegaron de golpe. Y al no tener espacio físico ni personal, los barcos fueron obligados a anclar en el río en filas kilométricas esperando turno, mientras el hospital atendía a más de 2000 pacientes a la vez. De los 12 500 inmigrantes, 1 200 fallecieron antes de tocar la tierra.

Tercero: Después llegaron voluntarios para ayudar al Dr. Douglas, entre ellos 26 médicos; sin embargo, 4 de ellos fallecieron y los demás contrajeron la fiebre. A mediados del verano, el brote ya era incontrolable, y el Dr. Douglas tuvo que abandonar las normas estrictas de cuarentena porque eran físicamente imposibles de cumplir. Se comenzó a liberar a las personas tras revisiones superficiales, lo que expandió la enfermedad hacia las ciudades interiores de Canadá, como Montreal y Toronto.

Y aunque la epidemia se contuvo a finales de octubre, más de 5 000 personas fueron enterradas en el cementerio de Grosse Île.
Varios años después, entre las décadas de los 50 y los 60, el gobierno canadiense se enfocó en establecer una nueva área más segura y eficiente. La tarea fue llevada a cabo por el doctor y superintendente médico, Frederick Montizambert, que en su cargo de 1869 hasta 1899, logró guiar a la isla con operaciones que aseguraron la seguridad biológica de los migrantes en un ambiente controlado y próspero, hasta su cierre en 1937, cuando las innovaciones tecnológicas y médicas volvieron obsoleta a la estación.

GROSSE ÎLE en la actualidad
Actualmente, la isla abre sus puertas únicamente entre principios de junio y mediados de octubre. La única forma de llegar a ella es mediante embarcaciones turísticas autorizadas. La entrada básica para jóvenes menores de 17 años es gratuita, mientras que para adultos tiene un costo aproximado de $22 CAD ($395.50 MXN) y para mayores de 65 es de aproximadamente $18.75 CAD ($337 MXN).
A esto tienes que sumarle el costo del crucero de llegada; además, si quieres un recorrido guiado, este puede aumentar hasta los $100 CAD ($1 271 MXN). La experiencia es completamente inmersiva; al llegar, serás recibido por un grupo de doctores y enfermeras de siglo XIX, quienes te saludarán eufóricamente desde orillas de la costa. Después, tendrás que someterte al examen médico obligatorio para todos los recién llegados.

Luego, podrás visitar el edificio de desinfección, descubrir los avances científicos de finales del siglo XIX, explorar el pueblo a bordo del tren panorámico de la isla, conocer el hospital, ver los nombres de los irlandeses fallecidos en el memorial, visitar el monumento de la cruz celta o dar un viaje por el río San Lorenzo. Lo mejor de todo es que tú decides cómo puedes pasear y conocer la isla, ya sea por ti mismo utilizando la Parks Canada National App con un mapa, o con una visita guiada.

Para sacarle máximo provecho a tu visita, lo más recomendable es llevar ropa apropiada para caminar de acuerdo con el clima (calor por la mañana y frío o posibles lluvias por la tarde). Planea tu viaje para contar con comida en caso de que quieras aprovechar el comedor o las mesas de picnic. Ten en cuenta que es importante realizar una visita respetuosa, así que mantente al tanto de seguir todas las reglas y poner atención a la señalización de áreas prohibidas.
Grosse Île es uno de esos lugares que impactan por la vibra que tienen, pero es una parte de la cultura canadiense e irlandesa que vale la pena visitar. ❖

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