Europa
El ACUEDUCTO de LISBOA: El hogar del PRIMER ASESINO en SERIE de Portugal
Este acueducto que salvó a una ciudad de la sed resultó ser el escenario de un trágico capítulo que cambió la historia de Lisboa para siempre…
¿Te imaginas caminar sobre una estructura que sobrevivió al peor terremoto de la historia y que aún hoy ofrece las mejores vistas de Lisboa en Portugal? Hablamos del Acueducto de las Aguas Libres (mejor conocido como el Acueducto de Lisboa): una joya de la ingeniería del siglo XVIII. Este lugar, este lugar que en el pasado facilitó agua a toda la ciudad, hoy ofrece un paseo por las alturas del valle de Alcántara, con vistas que te dejarán sin aliento y leyendas que te darán más de un susto.

¿De DÓNDE SURGE el Acueducto de Lisboa?
La construcción del Acueducto de las Aguas Libres comenzó en 1731 por orden del rey Juan V, con el objetivo de llevar agua fresca a Lisboa: una capital que moría de sed. La idea era la de transportar agua desde los manantiales de Caneças, en Odivelas, hacia Lisboa. Su construcción fue larga, tardando más de 60 años en ser terminado (de 1731 a 1799). Sin embargo, la estructura principal que llevaba agua a la capital comenzó a funcionar en 1748.

El resultado fue un coloso de piedra de más de 14 kilómetros de largo, con arcos que se elevan a más de 65 metros de altura. Cruza valles, montañas y permitía el paso peatonal. Sorprendentemente, se mantuvo firme incluso cuando el Gran Terremoto de Lisboa —en 1755— casi redujo toda la ciudad a escombros y cenizas.
Y aunque el acueducto dejó de funcionar en 1968, hoy en día puedes caminar en lo alto de su construcción, permitiéndote ver la ciudad desde una perspectiva privilegiada mientras recorres sus 35 arcos principales.

El LADO OSCURO del Acueducto de Lisboa
Detrás de la historia de salvación y resiliencia del Acueducto de Lisboa, existe una tenebrosa etapa, ya que entre sus imponentes muros se esconde una historia digna de una película de terror: la de Diogo Alves, mejor conocido como “el asesino del acueducto“…
Entre 1836 y 1839, este hombre aprovechaba la oscuridad y la altura del acueducto para asaltar a trabajadores y estudiantes que regresaban a casa, lanzándolos después al vacío desde lo alto del arco más grande. Al principio, las autoridades creyeron que la gente que encontraban eran suicidas, e incluso prohibieron temporalmente los caminos de acueducto, para prevenir más tragedias. Pero pronto descubrieron que el responsable era Diogo, el primer asesino en serie del país.

La captura de Diogo Alves en 1841 marcó el fin de una era de terror en el acueducto; fue sentenciado a muerte, pero su leyenda no terminó con su ejecución. Los científicos de la época, fascinados por su maldad, decidieron conservar su cabeza para estudiarla, y hasta el día de hoy, puedes ver su rostro perfectamente conservado en un frasco de cristal en la Facultad de Medicina de Lisboa.
Por su parte, quienes merodean por el acueducto suelen escuchar voces y susurros de las víctimas…

Belleza a las ALTURAS
Esta mezcla de arquitectura y leyendas hace que la visita al acueducto sea una aventura fascinante que no te puedes perder si visitas la ciudad.
¿Te atreverías a recorrer este camino en el que la belleza y el misterio se encuentran cara a cara? Prepara tu cámara y tus zapatos más cómodos para conquistar las alturas de Lisboa en una experiencia que recordarás para siempre. ❖

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