Existe un pintoresco puerto de pescadores situado a 96 km. de Mérida Yucatán, en donde el turismo no está reñido con la calma y la belleza del lugar. Ahí junto a la villa se encuentra la Ría Celestún, una Reserva Especial de la Biósfera que tiene un encanto particular: es el hogar del flamenco rosado.
Celestún, cuyo nombre en maya significa “piedra pintada”; es un paraíso considerado de extraordinaria belleza, extensas playas plagadas de cocoteros y una gran combinación de recursos naturales de agua, flora y fauna silvestre.
Zona de humedales de Ría Celestún
Celestún es una reserva natural que abarca una rica y abundante zona de humedales, los ecosistemas más productivos de la tierra.
Además, es una fuente de diversidad biológica gracias al agua de la cual dependen miles de especies vegetales y animales como aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces, importantes para las cadenas alimenticias.
Si tenías la duda, se le llama “ría” a una vertiente del humedal; es decir una laguna costera en forma de río pero de baja profundidad, por ello Celestún es un área de humedales.
Una visita obligada dentro de este ambiente son los manglares de la ría, un espacio de alimentación y descanso para un elevado número de aves migratorias. Este sitio es clave para la anidación de tortugas y cocodrilos de pantano.
¡Cuidemos el hogar del flamenco rosado!
Es en este fantástico lugar donde se alimenta, anida y reproduce esta especie, un ave acuática con patas muy largas y un cuello largo y flexible.
Este volador se distribuye en México a lo largo de la costa de la península de Yucatán, desde ría Celestún hasta la isla Holbox, en el estado de Quintana Roo.
Al visitar Celestún te vas a enterar de cómo un pueblo ha aprendido a respetar sus recursos a través del turismo sustentable y el cuidado a las especies.
“No podemos hacer caso omiso de que el hombre es el principal depredador de especies, pero, también es quien tiene todo en sus manos para que estos ecosistemas subsistan.”
Más detalles sobre la especie
El flamenco es un bello animal que prefiere rías y lagunas costeras con aguas poco profundas de alta salinidad y suelos fangosos en donde se reproduce la artemia.
Se trata de un pequeño y rojo crustáceo -que parece un diminuto camarón- que constituye su principal alimento y que le otorga el color rosado de las plumas). En donde no existe artemia, como en la India, los flamencos son blancos.
Estas aves en general, viven en lagunas alcalinas o saladas de poca profundidad en Europa, Asia, África, Sudamérica, las Islas Galápagos y en el Caribe, siendo este último en donde se toma como imagen representativa.
En México, el flamenco se ha convertido en símbolo distintivo de Celestún, ya que lo podemos encontrar en cualquier época del año.
Si tomas un tour por la zona, te puedes pasar un rato fotografiando la belleza de estas aves o viendo su comportamiento.
Como cuando se alimentan y hunden la cabeza en el agua y la desplazan hacia atrás en una posición invertida. Esto con la finalidad de filtrar el agua y el barro quedándose únicamente con las algas y los invertebrados.
Ver cientos de flamencos unidos buscando su alimento o conviviendo entre ellos, es todo un espectáculo rosado.
¿Y los pollitos?
Los flamencos construyen un montículo cónico a base de arena, arcilla, conchas cascarones, algas y plumas (como si fuera un volcán) y en el cráter de ese cono, ponen un huevo que encuban durante un mes.
Cuando nace la cría -entre los meses de junio y agosto-, ésta se junta con otros polluelos para convivir y después busca a sus padres para degustar su alimento regurgitado.
Su plumaje será gris y se tornará blanco hasta tener un año y medio de edad, es una forma de reconocer a los jóvenes; el color de sus ojos color café será la diferencian de juventud, ya que los adultos los tienen de color amarillo.
El ecoturismo en Celestún ya es una realidad estructurada por la gente yucateca que se caracteriza por ser sensible, culta y respetuosa de la naturaleza.
La población local está feliz de transmitir los conocimientos de las aves residentes y migratorias, además de estar orgullosos de su comida y su pesca diaria.
Este puerto nos brinda la oportunidad de pasar unas placenteras vacaciones combinando el descanso junto con los paseos ecoturísticos que ofrecen los lugareños para convivir con la naturaleza.
¡Vive la experiencia!
Hay una gran variedad de paseos que los guías están dispuestos a darte. Paseos por el manglar, por el puerto, por la salinera, el bosque petrificado, la isla de los pájaros y la visita al Ojo de Baldiosera, un cenote donde nace agua cristalina en medio del manglar.
La Ría Celestún es una extensión del mar tranquilo y el agua clara de Yucatán, ahí las embarcaciones son una estampa típica de la costa yucateca.
Y qué decir de los atardeceres, un sol apacible, un cielo con tintes naranjas y morados que combinan con la arena blanca y los cocoteros. No cabe duda que es un paraíso rosa… más que rosa.
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Y si ya andas por Yucatán o estás planeando una visita, te recomendamos el siguiente tour que estamos seguros que te encantará.
Desde Mérida: tour a la Reserva de la Biosfera Ría Celestún .
Se trata de una experiencia con una duración de 7:30 horas que incluye transportación, guía bilingüe y paseo en barco.