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La magia de la Sierra Negra de Puebla

Foto Alexis Santos Heredia

La magia de la Sierra Poblana se conjuga con la diversidad de las tradiciones y la gastronomía de uno de los estados más representativos de Mexico.

Cada pueblo, cada sendero, cada escenario natural, son parte de la magia que envuelve la fantástiva vida en las montañas húmedas de Puebla.

Hoy te llevaré a un destino donde la naturaleza abunda, la belleza se vuelve pulque y las tradiciones culinarias perduran a través de sus generaciones.

Sierra Poblana. Foto: noticiasdelapuebla.com

Se trata de la Sierra Negra de Puebla, una de esas maravillas que bien vale la pena visitar al menos una vez en la vida.

Este sitio se localiza a tan sólo una hora de Tehuacán, Puebla, desde donde puedes llegar sin problema, ya sea en auto o en bus.

Mercado la Purísima

Te recomiendo que al llegar primero hagas una parada en el Centro Histórico del municipio para que puedas desayunar en el mercado “La Purísima”.

Es en ese lugar donde las señoras de los poblados aledaños bajan de la sierra para poder vender los vegetales, frutas, carnes y productos de su región.

Tehuacan, Puebla (Mercado la Purísima). Foto: flickr.com

Resulta curioso que las mujeres hablando distintos dialectos y trayendo consigo las delicias culinarias, sean las protagonistas de una estampa mexicana que no se ha perdido a pesar de los cientos de años que han pasado de comida tradicional.

Tehuacan, Puebla (Mercado la Purísima). Foto Rebeca Anchondo

Actividades a la falda de la Sierra Poblana

Una vez que tengas el estomago lleno, podrás encaminarte al encuentro con la naturaleza; toma entonces la carretera 150 hacia Azumbilla y de ahí encontrarás una desviación que poco a poco te adentrará en las montañas.

Empezarás a ver cómo el ecosistema cambia de una manera repentina.

El bosque se hará presente y uno a uno los poblados apareceran a lo largo del camino.

Sierra Negra de Puebla. Foto Francisco Villalobos

Antes de llegar a las lagunas se encuentra Nicolás Bravo, un pueblo maderero que ocupa pequeñas mesetas a campo abierto.

Posteriormente llegarás a San Bernardino Lagunas, otro pequeño asentamiento inmerso entre un volcán extinto y envuelto por un cerro en donde roedores, aves y pequeños mamíferos viven apaciblemente.

El pueblo tiene dos cuerpos de agua: la Laguna Chica, cuya forma asemeja a un cráter, y la Laguna Grande, la cual se luce bañando las faldas del volcán Otzelotzi y reflejando el cielo azul de Puebla.

Laguna Grande. Foto: elpopular.mx

Hospedaje en la Laguna

Te sugiero que pases al restaurante que se encuentra en las orillas de la Laguna Grande el cual también cuenta con un hotel para que te hospedes.

Regularmente esta zona no cuenta con señal telefónica ni de internet.

Esto te brindará una sensación de aislamiento muy interesante debido a que realmente estarás solo contigo y tu único acompañante será este mágico escenario.

Hermosas vistas de la Sierra Negra de Puebla. Foto: Archivo

Si te llegas a hospedar ahí, pregunta por la ruta para poder escalar el volcán (Esta te llevará aproximadamente 1 hora 20 minutos).

Desde la cima te sorprenderán impactantes vistas del Cofre de Perote y el Pico de Orizaba, grandes elevaciones que presumen desde lo lejos su majestuosidad.

Recuerda tomar muchas fotografías pues se dice que es un volcán sagrado en el que los habitantes celebran la misa de fin de año.

Pico de Orizaba. Foto: horacero.mx

Hay lancheros que por $100 pesos (7 USD)  te ofrecen un recorrido guiado muy natural, disfruta también de pescar y comer truchas de la laguna preparadas como tú quieras.

¡Qué tal una al mojo de ajo!

Cofre de Perote. Foto Alexandre Patrier

Gastronomía de Tehuacán

Unos kilómetros más adelante sobre la carretera llegarás a Santa Catarina Otzolotepec, otro pueblito (en toda la extensión de la palabra) lleno de mujeres que viven y cocinan de manera tradicional.

Acércate a ellas, explora sus platillos preparados con leña en el fogón: El mole poblano, los tamales de frijol, el atole de maíz y los chícharos asados, son sus más apreciables gestos de nobleza culinaria.

Como verás, la magia de la sierra se conjuga con las tradiciones y la gastronomía.

Disfruta de un delicioso mole poblano. Foto Basilio Briceño

Los aromas a carbón, la nobleza del maíz y los toques del limón, despertarán todos tus sentidos y te harán recordar siempre esta deliciosa experiencia.

Escucharás a las señoras hablando náhuatl y bebiendo pulque haciéndote sentir más de cerca de sus raíces.

Entre los caminos de terracería y las caprichosas veredas puedes encontrar extensos terrenos donde el maguey crece, ahí verás a los señores como cuidan sus cultivos como si se tratara de un tesoro. Su verdadera razón: El pulque.

Tomate un vaso de pulque y te reinicia tu vida. Foto Addison Berry

El maguey a las faldas de la Sierra Poblana

El maguey, origen de esa deliciosa bebida, es la fuente de empleo de muchos poblanos.

A partir de aquí serás testigo del cuidado y de la fortaleza que tienen los tlachiqueros para raspar y extraer el aguamiel.

Es transformado posteriormente en pulque debido a la fermentación a la que es sometido.

Extracción de agua miel en Puebla. Foto Etel Villa

Más poblados nos acercan al límite de Puebla con Veracruz, estados ricos en costumbres que se deben preservar a través de tu voz.

Para hacerlo, te recomendamos visitar estas comunidades ricas en etnias, ecoturismo y gastronomía; Cuando lo hagas, cuéntanos como te fue y recuerda que estos viajes son para siempre. #NuncaDejesDeViajar

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